Malaui es pionero en infraestructura pública digital inclusiva y llevó a cabo una campaña nacional masiva de identificación digital, registrando al 97 por ciento de su población. Sin embargo, una de cada diez personas seguía sin poder acceder a los servicios, bloqueada por la falta de tarjetas inteligentes, el suministro eléctrico irregular y la saturación de las oficinas distritales. Paralelamente, una verificación débil creó riesgos de suplantación de identidad, incluidos casos en los que personas utilizaron la tarjeta de identificación de otros para cobrar subsidios agrícolas —el Programa de Subsidios a los Insumos Agrícolas (FISP)—, como fertilizantes y semillas. El PNUD en Malaui trabajó con la Oficina Nacional de Registro, dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, para implementar un enfoque de identificación digital sin conexión como medida de salvaguarda práctica para fortalecer tanto la inclusión como la integridad en la prestación de servicios.
Esto incluyó el despliegue en Malaui de una identificación digital sin conexión mediante verificación con código QR biométrico, que permite confirmar la identidad sin necesidad de conectividad, dispositivos o infraestructura. En 2025-26, aproximadamente 1,1 millones de personas fueron verificadas y accedieron al FISP utilizando el código QR biométrico firmado digitalmente. Casi 2 millones de personas utilizaron el código QR digital para registrarse y votar en las elecciones de 2025. Un modelo similar podría adaptarse para otros casos de uso de interés público, como transferencias monetarias sociales, programas de obras públicas, prestación de servicios de salud y registro de tarjetas SIM.
